“Si tienes buenos amigos, nonecesitas un espejo” leí una vez en el espejo de un cuarto de baño. Creo que ese dicho realmente tiene algo de cierto. Y por eso me gustaría que todo el mundo dejara de necesitar un espejo para verse a sí mismo. ¿Puedo preguntarte cuántos amigos íntimos tienes? No me refiero a los compañeros con los que puedes salir de fiesta, sino a aquellos con los que compartes tus experiencias más personales y tus sentimientos y pensamientos más profundos. Lo ideal es tener tres personas, revela el psicoterapeuta Wolfgang Krüger. Estos amigos íntimos también tienen el mandato de hablar en tu vida y escudriñar las cosas. También te muestran los “puntos ciegos”, es decir, las cosas de tu propia personalidad que permanecen ocultas. Por cierto, esta retroalimentación te ayuda a crecer en tu propia personalidad y a desarrollarte más.
Por desgracia, estos amigos son muy escasos. Pero, ¿cómo se consiguen estas amistades íntimas, estos compañeros con los que puedes pasar por lo bueno y por lo malo y que te aguantan incluso cuando no estás de buen humor? Los amigos íntimos no son producto de la casualidad, sino que también tienen mucho que ver con tu comportamiento. Aquí tienes 9 consejos para tener buenas amistades:
1) ¿Permites que las personas que has elegido miren en tu vida? ¿Eres capaz de abrirte a esa persona? Es muy valiente dar el primer paso y compartir tus pensamientos internos. Por ejemplo, si no te va muy bien en este momento, no finjas que todo va bien, sino admite sinceramente que algo va mal. La experiencia ha demostrado que esto también ayuda a la otra persona a abrirse poco a poco y hablarte de sí misma.
2) ¿Das a ciertos amigos el mandato de hablar en tu vida? En otras palabras, ¿les permites que te critiquen y cuestionen tus actos? Esto a veces puede doler mucho, pero es muy útil. No significa que tengas que ponerlo todo en práctica, pero al menos deberías escrutar y quedarte con las cosas buenas (por cierto, esto también es una sabiduría de la Biblia).
3) ¿Pides a ciertos amigos su opinión sincera y la agradeces, aunque no te digan lo que tienes que decir?
4) ¿Estás dispuesto a hacer sacrificios por la otra persona y a estar a su lado cuando necesite tu ayuda?
5) ¿Te interesa de verdad la otra persona y la escuchas? Lo admito: Escuchar a menudo no me resulta tan fácil.
6) ¿Estás dispuesto a perdonar a tu novio/a si te ha hecho daño ?
7) ¿Pides perdón tú mismo cuando has metido la pata o intentas encubrir tus errores? A menudo no nos resulta fácil pedir perdón, pero nos damos cuenta de que cuando lo hacemos no perdemos un palmo de nuestra corona, sino que ganamos un palmo más.
Por cierto: si has experimentado el perdón de Jesús en tu vida, entonces también te será más fácil perdonar a los demás y lo mejor es: Jesús te ayudará si se lo pides.
8) ¿Estás dispuesto a compartir la camiseta que llevas puesta con los demás, o sólo se quedan con las camisetas que te quedan pequeñas? En otras palabras: la generosidad es un signo de verdadera amistad.
9) Sin duda hay muchas más cosas que te ayudarán en tu camino hacia una amistad realmente buena. Pero lo más importante es: intenta ser tú mismo un buen amigo. ¡Buena suerte con ello!





